Ryan Zinke pertenece a la quinta generación de una familia de Montana y es el representante del Primer Distrito Congresional del estado, que abarca 16 condados del oeste de Montana, entre ellos las ciudades de Bozeman, Butte, Missoula y Kalispell. Elegido por primera vez al Congreso en 2014, y tras haber sido secretario del Interior de EE. UU. entre dos períodos no consecutivos en la Cámara, Zinke ha acumulado un historial de logros en materia de energía, conservación, asuntos tribales y asuntos militares. Ahora en su tercer mandato, Zinke es miembro del Comité de Asignaciones de la Cámara y centra su agenda legislativa en restablecer la rendición de cuentas en el gasto federal, recuperar el predominio energético de Estados Unidos y reforzar la seguridad nacional en nuestras fronteras y más allá.1
Ryan inició su servicio público en 1985, cuando ingresó en la Armada de EE. UU. y se graduó de la Escuela de Candidatos a Oficial. Fue reclutado para unirse a los SEAL de la Armada de EE. UU., con los que participó en decenas de despliegues contra células terroristas en Asia y criminales de guerra en los países bálticos, y para combatir el auge del terrorismo islámico radical en el Oriente Medio. Durante su carrera militar ocupó diversos cargos de mando, entre ellos el de comandante de Fuerzas Terrestres y de Fuerza de Tarea en el SEAL Team SIX; supervisó el entrenamiento BUD/S de los SEAL de la Armada después del 11 de septiembre; y fue comandante adjunto e interino de las Fuerzas Especiales Conjuntas durante la guerra de Irak. En 2006 recibió la Estrella de Bronce por su servicio. El capitán de fragata (Commander) Zinke se retiró del servicio activo en 2008, tras 23 años de servicio.
Después de su servicio militar, Ryan fue elegido al Senado estatal de Montana y, en dos ocasiones, como único miembro de Montana en la Cámara de Representantes de EE. UU. Durante sus dos primeros mandatos como congresista, Zinke formó parte del Comité de Servicios Armados y del Comité de Recursos Naturales de la Cámara. Como miembro destacado del Comité de Recursos Naturales, Ryan se opuso a las políticas de la administración Obama que impedían a los habitantes de Montana acceder a las tierras públicas y presentó legislación para reforzar el acceso público y la conservación.
En diciembre de 2016, el congresista Zinke fue nominado por el presidente Donald J. Trump y posteriormente confirmado por el Senado en una votación bipartidista. Ryan fue el primer habitante de Montana en formar parte de un gabinete presidencial. Como secretario, supervisó el plan energético nacional que hizo a Estados Unidos independiente en materia energética, defendió que los estados, las tribus y las comunidades locales recuperaran su voz en las decisiones sobre los recursos naturales, y fue el principal artífice de las dos disposiciones que se convirtieron en la columna vertebral de la Great American Outdoors Act (ley de los grandes espacios naturales de Estados Unidos).
Ryan, de quinta generación en Montana, nació en Bozeman y vive en Whitefish, en la misma propiedad que ha sido el hogar de su familia desde la década de 1950. En la escuela secundaria fue presidente de su clase y un atleta de varios deportes seleccionado para el equipo estatal (All-State), lo que le valió un lugar en el Salón de la Fama del fútbol americano de Whitefish High School. Obtuvo una beca deportiva para la Universidad de Oregón, donde formó parte del equipo titular los cuatro años y se graduó con una licenciatura en Ciencias en Geología. También tiene una maestría en Finanzas Empresariales de National University y una maestría en Liderazgo Global de la Universidad de San Diego.
Ryan está casado con Lolita Hand y juntos tienen tres hijos: dos varones, Wolfgang y Konrad, y una hija, Jennifer. Ryan y Lola son abuelos de dos nietas.
Una economía fuerte
Enfrentamos una inflación histórica, y el ritmo de aumento de los precios al consumidor ha alcanzado su nivel más alto en 40 años. Bajo la agenda Biden-Pelosi, el costo de todo, desde los materiales de construcción y la energía hasta los comestibles y los productos para el hogar, se ha disparado. Con el presidente Biden, los habitantes de Montana pagan más.
Ya es bastante grave que la administración Biden-Pelosi le haya costado a Montana empleos e ingresos muy necesarios con la miope cancelación del oleoducto Keystone XL y la desafortunada moratoria al desarrollo energético en tierras federales. Ahora, los demócratas han elegido como candidata a Monica Tranel, que está empeñada en destruir la industria del petróleo y el gas y que no hará más que aprobar sin cuestionar esta agenda desastrosa.
En cambio, cuando Ryan Zinke dirigió el Departamento del Interior, los ingresos federales por energía aumentaron en miles de millones, lo que significó más dinero para Montana y mejores precios de la energía ($30 millones en 2019). Ryan y el presidente Trump lograron que Estados Unidos no solo fuera independiente, sino predominante en materia energética.
No importa si usted vive en Whitefish, Whitehall o Wibaux: los habitantes de Montana sienten ahora mismo el apretón, y la situación podría empeorar mucho. El gasto público descontrolado, sumado al aumento de los precios al consumidor, ha llevado a nuestra economía a una profunda recesión. Ya vemos a demasiadas pequeñas empresas que no logran encontrar trabajadores, aun cuando el desempleo sigue siendo bajo. Debemos recuperar nuestra economía.
El Congreso debe:
- Aprobar una nueva reforma tributaria
- Poner freno al gasto público descontrolado
- Reducir la burocracia y las imposiciones del gobierno sobre las empresas y los creadores de empleo No hace mucho, la economía de Estados Unidos estaba en auge gracias a las políticas económicas favorables al crecimiento del presidente Trump. El desempleo estaba en su nivel más bajo en medio siglo, alrededor del 3.5 %. La mediana del ingreso de los hogares aumentó cerca de un 10 % con respecto al final de los años de Obama-Biden, y la tasa de pobreza fue la más baja de la que se tiene registro. Podemos recuperar una economía en auge con políticas favorables al crecimiento.
Bosques sanos y prevención de incendios forestales
Durante la administración Biden-Pelosi, los incendios en el oeste quemaron una cifra récord de más de 17 millones de acres y más de 24,000 estructuras. El costo para los contribuyentes ascendió a miles de millones, y la pérdida de vidas y de hábitats fue trágica. El Servicio Forestal calcula un rezago de 80 millones de acres de bosques en mal estado que necesitan restauración, y 63 millones de acres presentan un riesgo de incendio peligrosamente alto. Si se suman las tierras del Departamento del Interior, la magnitud de la mala gestión forestal tras años de abandono es asombrosa.
No cabe duda de que la temporada de incendios es más larga y de que las condiciones de sequía y las altas temperaturas han creado la tormenta perfecta. Todos deberían estar de acuerdo, independientemente de su postura sobre el cambio climático, en que el gobierno federal puede, y debe, hacer más para restaurar la salud de nuestros bosques y hacerlos más resistentes a los incendios forestales catastróficos. Para quienes defienden la lucha contra el cambio climático, la cantidad de CO2 que liberan los incendios a la atmósfera no puede pasarse por alto. Unas condiciones más secas y calurosas deberían impulsar una gestión activa, en lugar de servir de excusa para la destrucción de hábitats y el desperdicio de recursos renovables. La buena noticia es que existen soluciones sensatas que podrían aplicarse rápidamente si el Congreso tuviera la determinación y el liderazgo para hacerlo.
Durante la administración anterior, republicanos y demócratas se unieron para aprobar la «corrección de la financiación de los incendios forestales» (wildfire funding fix), que trató los incendios forestales como otros desastres naturales, asignó más dinero a su extinción y destinó más recursos a combatirlos y responder a ellos. Abordar el costo de la lucha contra los incendios fue útil y apoyé esas iniciativas, pero la verdadera solución es recurrir a la mejor ciencia y a una mejor gestión para evitar que los incendios se produzcan.
El Congreso tiene la facultad de resolver este problema y devolver la salud y la resiliencia a nuestros bosques federales mediante medidas inmediatas:
Ser un buen socio: los proyectos de restauración forestal a gran escala son largos y costosos, pero el gobierno federal está sujeto a normas estrictas sobre la duración de sus contratos. Ampliar el plazo durante el cual el gobierno federal puede colaborar en proyectos forestales aporta más certidumbre y aumenta la probabilidad de inversión y de mejora de la salud de los bosques.
Respetar rendimientos madereros sostenibles basados en la ciencia: estudio tras estudio ha determinado rendimientos madereros sostenibles que favorecen bosques sanos, pero demanda tras demanda de grupos ecologistas radicales han impedido o retrasado la tala, las operaciones de aprovechamiento de madera dañada y los proyectos de restauración. El resultado han sido bosques sobrecargados, desperdicio de recursos renovables y un mayor riesgo para los bienes y las vidas.
Dar prioridad a las quemas prescritas: el fuego es una parte natural del ecosistema, y algunos de los primeros pueblos nativos americanos utilizaban quemas prescritas para gestionar los pastizales y los bosques. La ley federal debería dar prioridad a las quemas prescritas a final de temporada como herramienta de gestión para despejar el denso sotobosque y la madera muerta y moribunda del suelo forestal, otorgando exclusiones categóricas y eximiendo las quemas prescritas del cumplimiento estatal de la Ley de Aire Limpio (Clean Air Act). La historia ha demostrado que los incendios forestales catastróficos que se producen en bosques sobrecargados y en mal estado liberan más carbono, destruyen más hábitats fundamentales y causan más daños a las cuencas hidrográficas que las quemas estrictamente controladas.
Levantar la prohibición de exportar: una política obsoleta de la década de 1970 prohibió exportar madera procedente de tierras federales. Sin embargo, el mundo es hoy un lugar distinto. Nuestros bosques están en mal estado y la capacidad de los aserraderos se ha desplomado. Autorizar la exportación desde tierras federales crearía un incentivo para que entidades estatales, tribales y privadas colaboren con los bosques federales. Promover la biomasa: los árboles sanos son árboles resistentes, pero los troncos muertos, enfermos y defectuosos se convierten en un polvorín. Este material tiene poco uso, pero es perfecto para la biomasa. Promover la biomasa como la fuente de energía viable, rentable y renovable que es crearía un mercado para lo que hoy es un peligro.
Junto con las mejores prácticas de gestión forestal, como la diversificación de especies, la lucha contra las especies invasoras, el desbroce de los derechos de paso de las líneas de transmisión y los raleos selectivos, estas políticas bipartidistas podrían mejorar mucho la salud de nuestros bosques federales y evitar veranos llenos de humo.
Los ecologistas radicales quieren hacerle creer que la gestión forestal significa talar por completo los bosques y los parques nacionales. Pero su retórica no podría estar más lejos de la verdad. Recurren a argumentos anticuados, sin base científica y carentes de datos, porque no pueden defender los méritos de sus preferencias políticas mientras, año tras año, nuestros bosques y hogares quedan reducidos a cenizas. Cualquiera que diga que gestionar, salvar y restaurar los bosques no es conservación miente a sabiendas o no entiende el problema.
Hemos visto demasiada destrucción y demasiadas muertes como para seguir sin hacer nada. Un clima más caluroso y seco, sumado a décadas de abandono de los bosques federales, ha creado una situación letal en Montana y en todo el oeste. Necesitamos soluciones basadas en la ciencia que devuelvan la salud a nuestros bosques muertos y moribundos. Washington, D.C. necesita menos política y más liderazgo.
Seguridad fronteriza
Proteger la frontera es un deber constitucional básico del gobierno federal. Hoy en día no existe una frontera suroeste: está completamente abierta. Durante la administración Biden-Pelosi se ha detenido a más de dos millones de extranjeros ilegales en la frontera sur, y los arrestos de migrantes en la frontera se han disparado hasta su nivel más alto en 21 años. Esto sobrecarga a las comunidades locales, agota los recursos y el dinero de los contribuyentes, y crea una enorme amenaza para la seguridad.
Las amenazas son muchas: drogas mortales como el fentanilo se envían desde China a México y los cárteles las introducen en nuestro país. Delincuentes, y posiblemente terroristas, viajan en avión a Centroamérica y contratan a coyotes y traficantes para entrar ilegalmente a nuestro país. La amenaza para la salud pública que supone la llegada masiva de un millón de personas no vacunadas a nuestra frontera está provocando brotes de COVID en ciudades estadounidenses y poniendo a los estadounidenses en mayor riesgo. Miembros de pandillas y cárteles introducen armas ilegales de contrabando que desatan la violencia en nuestras ciudades y contra las fuerzas del orden.
El Congreso debe tomar medidas para:
- Terminar el muro
- Financiar por completo y aplicar el programa MPP (Protocolos de Protección de Migrantes)
- Financiar por completo y apoyar a la Patrulla Fronteriza y a ICE
- Designar a los cárteles como organizaciones terroristas extranjeras
- Respetar los acuerdos de asilo en terceros países firmados con países centroamericanos para resolver el problema migratorio regional
- Exigir a todas las personas que lleguen del extranjero una prueba negativa de COVID y un comprobante de vacunación completa
- Localizar y deportar a quienes no se presenten a sus audiencias o sean condenados por delitos
- Multar a las ciudades santuario o retirarles los fondos
Arreglar nuestro sistema educativo
Al igual que mi madre y mi padre, soy un orgulloso graduado de Whitefish High School, y me enorgulleció igualmente que, tras una carrera militar de 23 años con varias misiones en el extranjero, dos de mis tres hijos también pudieran graduarse de Whitefish. Somos una familia Bulldog. Era la misma escuela secundaria que destacaba por su excelencia académica y deportiva. Era una época en la que se honraban los principios de nuestros padres fundadores, se recitaba el juramento a la bandera y se respetaba la bandera. Cuando nuestros hijos se graduaron, Lola y yo teníamos la confianza de que habían recibido una educación similar.
Hoy, el entorno de aprendizaje ha cambiado radicalmente y todos deberíamos prestarle atención. A nuestros hijos los están engañando para que crean que Estados Unidos no es la tierra de los libres y los valientes, sino un país racista construido sobre la opresión y la desigualdad.
Algo ha salido terriblemente mal. Los confinamientos obligatorios por el COVID permitieron a los padres asomarse detrás del telón. Los padres de Montana vieron lo que realmente se enseñaba en el aula, y no eran los clásicos, las matemáticas ni el Cuerpo de Descubrimiento (Corps of Discovery) de Lewis y Clark. El pensamiento crítico está siendo sustituido por la teoría crítica de la raza, e incluso nuestros mayores conservacionistas, Teddy Roosevelt y John Muir, son tachados de racistas y excluidos del aula.
Activistas políticos y sindicatos de maestros desconectados de la realidad se han apoderado del Departamento de Educación de EE. UU. y trabajan para controlar lo que nuestros hijos leen y aprenden. Las aulas se centran cada vez más en el adoctrinamiento que en la enseñanza del plan de estudios básico. Eso es una práctica común en China, Corea del Norte y Cuba; no debería serlo en Corvallis, Norris y Cut Bank.
El año pasado, la administración Biden lanzó un plan para rehacer la educación pública, promoviendo políticas radicales a cada paso e imponiendo en el aula una agenda woke radical. Si uno no se somete a sus exigencias, acosan, intimidan y amenazan con retirar los fondos. Las prioridades de Biden para la enseñanza de la historia y la educación cívica de Estados Unidos imponen la teoría crítica de la raza mediante la «enseñanza y el aprendizaje culturalmente receptivos», las «prácticas antirracistas» y un aprendizaje con «seguridad identitaria». Y mi oponente, Monica Tranel, está totalmente alineada con ellos.
La agenda de adoctrinamiento de Biden y Tranel no termina ahí. Su plan para redefinir el Título IX pondría a las niñas y a las jóvenes en clara desventaja en los deportes escolares, al permitir que niños y jóvenes biológicamente varones compitan en sus ligas. Incluso el Departamento de Agricultura se está utilizando como arma, al amenazar con retener los fondos del Programa de Almuerzos Escolares si las escuelas no se ajustan, es decir, literalmente, quitarles la comida a niños con hambre. En la escuela secundaria, mis hijos medían bastante más de 6 pies y pesaban unas 200 libras. No creo que se les hubiera debido permitir competir en el equipo de fútbol femenino.
Todo esto ocurre después de una pandemia en la que los líderes políticos cedieron a las exigencias de los radicales progresistas en lugar de centrarse en lo mejor para los niños. Las escuelas cerraron y las clases virtuales fueron un pobre sustituto de las clases presenciales. Los niños llevaron mascarilla, su desarrollo social y educativo se vio frenado, y las consecuencias son evidentes. En la primavera de 2021, solo el 34 % de los estudiantes de Montana alcanzó el nivel de competencia en matemáticas, y el 46 % en lectura.
Pero no todo es pesimismo. Podemos arreglar esto y reencauzar la educación pública si trabajamos juntos a nivel local y estatal. El COVID nos recordó claramente que no basta con dejar a los niños en la escuela y pensar que todo irá bien. Hace falta la participación activa de las juntas escolares, los maestros y, sobre todo, los padres. Como exsenador estatal, presidí el comité de educación y confío en que a los habitantes de Montana les importa la educación y la apoyan. Ampliamos las opciones de educación rural y de oficios especializados, sabiendo que no todos los niños aprenden de la misma manera ni destacan en las mismas materias. Debemos hacer lo mismo a nivel federal y establecer una libertad de elección escolar nacional en la que los fondos sigan al estudiante, independientemente del lugar donde reciba su educación.
También es hora de desmantelar el Departamento de Educación y reemplazarlo por una oficina más pequeña dentro de la Oficina de Administración y Presupuesto, donde pueda ser auditada y gestionada mejor. No necesitamos un ejército de burócratas en Washington que muevan los hilos de lo que es, en gran medida, una responsabilidad estatal y local. Si vuelvo a ser elegido al Congreso, mantendría mi antigüedad, me incorporaría al Comité de Asignaciones y trabajaría para que Montana pueda tomar las decisiones correctas para nuestros hijos. Puede que la intención original del departamento fuera noble, pero, como muchos programas del gobierno, se ha convertido en una pesadilla burocrática que se inmiscuye demasiado en nuestra vida personal y se ha alejado demasiado de las facultades constitucionales.
Por último, y lo más importante, los padres merecen ser tratados con respeto, no como terroristas internos, y los maestros necesitan recursos en el aula, que es donde importan. Toda escuela que reciba fondos federales debería estar obligada a respetar una Carta de Derechos de los Padres, en virtud de la cual todos los padres tengan derecho a ver, cuando lo soliciten, las tareas, los materiales de lectura y los planes de clase, y a observar las clases. Los niños no pertenecen al Estado ni a los sindicatos de maestros, y la gran mayoría de los maestros solo quiere enseñar sin agendas woke impuestas, sin política y sin tener que marcar casillas de identidad.
Mi abuela fue maestra en una escuela rural de un solo salón en las llanuras orientales de Montana y, paradójicamente, creo que la profesión se ha vuelto más difícil por otras razones. No la empeoremos poniendo a los maestros en el punto de mira de los experimentos radicales que surgen de las redes sociales y de Hollywood.
Acceso público a las tierras públicas
En Montana, el acceso público a las tierras públicas no solo es nuestro derecho de nacimiento: es una forma de vida. Sabemos que el uso mixto tradicional de estas tierras es lo que hace grande a nuestro estado. Gran parte de lo que somos y de nuestra economía está ligada al acceso a la tierra. Pero los activistas radicales que se infiltran en cargos de formulación de políticas en Washington preferirían restringir el uso público de nuestras tierras y recursos.
Ya sea para la recreación al aire libre, la ganadería, el desarrollo energético o la explotación maderera, los 27 millones de acres de tierras públicas de Montana administradas por el gobierno federal son tierras productivas y una parte importante de nuestra identidad en el oeste.
La recreación al aire libre es un poderoso motor económico y una forma de vida en Montana. Supone miles de millones en producción económica e innumerables recuerdos y momentos de calidad con nuestros seres queridos. Mantener el acceso público a las tierras públicas es una parte absolutamente esencial de ello. Como su congresista y como secretario del Interior, Ryan siempre luchó por ampliar el acceso a las tierras públicas, y usted puede contar con que seguirá luchando.
Logros de Ryan como secretario del Interior:
- Se opuso a la venta o transferencia de tierras públicas
- Apoyó la renovación permanente de la autorización del LWCF (Fondo de Conservación de Tierras y Aguas)
- Protegió Paradise Valley de la minería
- Reconstruyó el Sperry Chalet en el Parque Nacional Glacier
- Amplió el acceso para la caza y la pesca en millones de acres de tierras
- Creó la mayor inversión de la historia en infraestructura de los parques nacionales, con ingresos federales procedentes de la energía
- Libró a los guías y operadores turísticos de Montana de costosas imposiciones gubernamentales aplicables a los contratistas federales
Un elemento clave del acceso público a las tierras públicas es la infraestructura. Para usar la tierra, la gente necesita carreteras y senderos transitables, campamentos en buen estado y rampas para botes y puentes seguros. Como secretario del Interior, uno de los mayores logros de Ryan fue obtener un abrumador apoyo bipartidista para reconstruir la infraestructura de los parques nacionales (carreteras, senderos, campamentos, conducciones de agua, etc.) con ingresos federales procedentes de la energía, y encabezar la renovación permanente y completa de la autorización del Fondo de Conservación de Tierras y Aguas (Land and Water Conservation Fund). Esos proyectos se convirtieron en la columna vertebral de la Great American Outdoors Act y abrieron el camino a la mayor inversión en nuestros parques y tierras públicas en un siglo.
Cumplir nuestra promesa a los veteranos
Montana tiene una sólida tradición militar sin parangón en casi ningún otro estado del país. Más de uno de cada diez de nosotros responde al llamado a servir en las fuerzas armadas, y en las naciones tribales soberanas el espíritu guerrero es aún más fuerte. Ryan Zinke sirvió 23 años en los SEAL de la Armada de EE. UU. y fue testigo cada día del patriotismo, el servicio y el sacrificio de nuestras tropas. Estados Unidos debe honrar el servicio y el sacrificio de los hombres y mujeres que sirvieron a nuestra gran nación.
Montana es un caso único. Para muchos veteranos de Montana, ir al VA puede llevar todo un día, y muchas especialidades médicas, como la salud mental, no están fácilmente disponibles, lo que hace que las necesidades de los veteranos queden sin atender. Para resolverlo, el Congreso debe crear mecanismos flexibles que permitan a los veteranos recibir atención fuera del sistema del VA y ampliar los servicios de telesalud.
Para cumplir plenamente la promesa que hicimos a nuestros veteranos, el Congreso también debe:
Reducir el número de militares y veteranos que mueren por suicidio
Mejorar los programas y servicios para las mujeres veteranas y los veteranos nativos americanos y de minorías
Ampliar los servicios de telesalud
Ofrecer una asistencia para la transición oportuna y mejorada, incluido el acceso a programas después de dejar el servicio militar
Garantizar beneficios educativos de alta calidad y sostenibles
Ofrecer programas sólidos de empleo y capacitación
Brindar oportunidades de desarrollo de pequeñas empresas
Otorgar credenciales civiles o créditos académicos por la formación militar Incentivar a los empleadores para que contraten a veteranos Como congresista por Montana, Ryan fue una voz destacada en defensa de los veteranos. Fue uno de los primeros copatrocinadores de la PAWS Act, que financió el adiestramiento de perros de servicio para veteranos con trastorno de estrés postraumático, y de la Providing Veterans with Overdue Care Act, que autorizó un gran centro ambulatorio del VA en Missoula. Su historial legislativo también incluye:
Presentó la Global War on Terror Memorial Act (ley del monumento a la guerra global contra el terrorismo)
Presentó la Justice for Victims of Military Sexual Assault Act (ley de justicia para las víctimas de agresiones sexuales en el ejército)
Copatrocinó la Faster Care for Veterans Act, la VA Accountability Act y muchas otras. Como congresista, el capitán de fragata retirado Zinke también organizó ceremonias en todo el estado para homenajear a miles de veteranos de la guerra de Vietnam de Montana con el pin conmemorativo del 50.º aniversario de la guerra de Vietnam.
Nuestras tropas nos dieron todo lo que tenían y no se guardaron nada en el campo de batalla. Les debemos lo mejor de nosotros.
Caza y pesca
La caza no solo es nuestro patrimonio y nuestro derecho de nacimiento como estadounidenses, sino también la herramienta más importante que tenemos para garantizar la salud de la fauna silvestre y de sus hábitats. Los cazadores y pescadores estadounidenses son la columna vertebral del modelo estadounidense de conservación, y generan más de mil millones de dólares al año para las labores de conservación. Durante más de 150 años, los cazadores y pescadores han encabezado los esfuerzos para proteger y conservar los peces y la fauna silvestre de nuestro país. Decenas de países de todo el mundo han replicado este modelo por una razón sencilla: funciona.
Como secretario del Interior, una de las principales prioridades de Ryan fue ampliar el acceso y la formación de los cazadores, y eliminar muchos de los obstáculos que las administraciones anteriores habían puesto a los cazadores y a los aficionados al tiro deportivo. Bajo su liderazgo, el Departamento del Interior:
- Amplió el acceso para la caza y la pesca en millones de acres de tierras y aguas públicas.
- Derogó la prohibición de la munición y los aparejos de plomo
- Creó el Consejo de Conservación de la Caza y el Tiro Deportivo (Hunting and Shooting Sports Conservation Council) para ampliar los programas de acceso, formación y concienciación
- Colaboró con los estados y con socios privados para establecer los primeros corredores migratorios de caza mayor
- Modernizó la Ley de Especies en Peligro de Extinción
- Eliminó la política que impedía gestionar las tierras de la BLM como campos de tiro
- Devolvió a las comunidades locales la voz en las decisiones sobre cómo, cuándo y dónde cazar en tierras federales Ryan seguirá siendo en el Congreso un firme defensor de la Segunda Enmienda y de los derechos de caza y pesca.
Registro del Congreso



