Maggie Goodlander representa con orgullo al Segundo Distrito de Nuevo Hampshire. Nació y se crio en Nashua, la ciudad en la que su familia ha vivido durante más de 100 años. Crecer en Nuevo Hampshire inculcó en Maggie los valores de la comunidad, la ciudadanía y el servicio, y la convicción de que la democracia no es algo que se observa desde la barrera, sino algo en lo que se participa.1
Maggie ha dedicado su vida a servir a Nuevo Hampshire y a nuestro país, y lucha cada día para que todos los habitantes del Granite State reciban un trato justo. Comenzó su carrera como asesora de política exterior del senador John McCain en el Senado de los Estados Unidos, donde ayudó a redactar una legislación de sanciones histórica y a fortalecer la democracia en todo el mundo. Después sirvió durante más de una década como oficial de inteligencia en la Reserva de la Armada de los Estados Unidos.
Tras graduarse de la facultad de derecho y trabajar como asistente judicial (law clerk) del juez Stephen Breyer en la Corte Suprema de los Estados Unidos, Maggie regresó a Nuevo Hampshire para luchar por los habitantes más vulnerables del estado y para enseñar derecho constitucional en la Universidad de Nuevo Hampshire y en Dartmouth. Movida por la convicción de que ningún político está por encima de la ley, Maggie fue asesora jurídica en el primer juicio político (impeachment) contra el presidente Donald Trump. Luego pasó al Departamento de Justicia de EE. UU., donde se enfrentó a los monopolios corporativos como fiscal general adjunta auxiliar (Deputy Assistant Attorney General), con el compromiso de que tampoco ninguna corporación está por encima de la ley.
Antes de ser elegida en noviembre de 2024 para representar al Segundo Distrito de Nuevo Hampshire en el Congreso, Maggie fue asesora principal en la Casa Blanca, donde dirigió la Agenda de Unidad para la Nación (Unity Agenda for the Nation), dedicada a resolver cinco grandes desafíos que nos unen como nación: vencer la epidemia de opioides, enfrentar nuestra crisis de salud mental, exigir cuentas a las grandes empresas tecnológicas, cumplir nuestra obligación sagrada con los veteranos y acabar con el cáncer tal como lo conocemos.
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