Acerca del senador Jeff Merkley
El senador Jeff Merkley viene de una familia de luchadores. Según cuenta la historia familiar, su abuela vivió durante un tiempo en un vagón de carga durante la Gran Depresión. La madre de Jeff estiraba cada dólar al máximo, y su padre superó una grave enfermedad y llegó a trabajar en un aserradero y a convertirse en mecánico sindicalizado. La vida no era fácil, pero juntos los padres de Jeff ahorraron lo suficiente para comprar una casa modesta, llevar a sus hijos de campamento cada año y jubilarse cómodamente tras toda una vida de contribuir a su comunidad.1
Jeff aprendió a llevar al aula la misma determinación que su padre llevaba al aserradero y, con la ayuda de sus maestros de la escuela pública, llegó a ser el primero de su familia en graduarse de la universidad. Regresó a la misma comunidad obrera de Oregón donde había crecido y dirigió organizaciones sin fines de lucro para ayudar a los habitantes de Oregón a tener un techo. Cuando fue elegido a la Cámara de Representantes de Oregón, se puso manos a la obra de inmediato en favor de las familias trabajadoras: creó el primer fondo de reserva para emergencias del estado, amplió el acceso a medicamentos recetados asequibles, protegió a los habitantes LGBTQ de Oregón contra la discriminación y expulsó del estado para siempre a los prestamistas abusivos de préstamos de día de pago.
Y ahora, como senador de EE. UU. por Oregón, Jeff sigue siendo un defensor de la gente común, en un momento en que la gente necesita un defensor más que nunca.
“Mi punto de partida es que la gente común necesita a alguien que la defienda”. —Senador Jeff Merkley
Durante décadas, tres crisis distintas han ido creciendo en intensidad y urgencia. Una crisis de la democracia: enormes sumas de dinero oculto en la política, cada vez más obstáculos para que los estadounidenses ejerzan su libertad de votar, la manipulación de los distritos electorales (gerrymandering) y la corrupción de nuestro gobierno en beneficio de los más poderosos y privilegiados. Una crisis climática que amenaza el bienestar de nuestras familias y nuestras empresas y que cuesta vidas en todo el mundo. Y una crisis de oportunidades: el aumento de los costos y el estancamiento de los salarios impiden que innumerables familias accedan a empleos bien remunerados, vivienda asequible, educación de calidad y atención médica confiable, que son la base para que las familias prosperen.
Cada habitante de Oregón y cada estadounidense, sin importar el color de su piel, su código postal o sus ingresos, merece la misma oportunidad de construir una vida mejor para sí mismo y para su familia. Pero durante años, los poderosos y los privilegiados han llevado la voz cantante, aprovechándose de los miedos y los resentimientos para dividirnos y amañando las reglas del juego a su favor.
Jeff lucha para enfrentarse a los poderosos y devolver el poder a la gente. Está haciendo frente al estancamiento de los salarios y a la falta de vivienda asequible en Estados Unidos, encabeza la lucha para sacar el dinero oculto de la política y combate los intentos de privar a millones de estadounidenses de su libertad de votar.
Ante la mayor crisis existencial de nuestras vidas, Jeff ha defendido una acción climática audaz. Ha luchado por proteger las economías costeras y agrícolas de Oregón de los efectos del caos climático, y ha reunido a sindicatos y líderes ambientalistas para elaborar una nueva legislación ambiciosa que reduzca las emisiones y refuerce las protecciones de los trabajadores estadounidenses. Sus propuestas innovadoras han obtenido el apoyo tanto de líderes sindicales como de defensores del clima, y han ayudado a construir una estrategia climática que no solo protege el planeta, sino que también forjará un futuro más sólido para las familias trabajadoras de Estados Unidos.
Y frente a los privilegiados y poderosos que intentan amañar las reglas en contra de los estadounidenses trabajadores, Jeff ha librado batallas de David contra Goliat para garantizar que los niños de hoy tengan las mismas oportunidades que él tuvo como hijo de una familia obrera. Por eso ha elaborado reformas innovadoras en materia de vivienda asequible, ha defendido a los prestatarios de préstamos estudiantiles, ha tomado medidas contra las universidades abusivas y ha luchado por ampliar el acceso a una atención médica asequible y de alta calidad y por reducir los precios de los medicamentos, porque ningún habitante de Oregón que trabaje duro debería quedarse sin hogar ni verse aplastado por deudas médicas o de préstamos estudiantiles.
En algunos de los momentos más oscuros de la historia reciente del mundo, Jeff se ha convertido en una voz destacada en la defensa de los derechos humanos: desde la búsqueda de soluciones para nuestro deficiente sistema de inmigración y asilo hasta la condena del internamiento y la tortura de más de un millón de uigures y otras minorías mayoritariamente musulmanas por parte del gobierno chino. En junio de 2018, Jeff provocó una indignación a nivel nacional cuando fue a la frontera para investigar la política de separación de niños del gobierno de Trump y se le negó la entrada a un centro de detención infantil. Jeff ha seguido defendiendo los derechos humanos y ha continuado ejerciendo vigilancia y presión pública para frenar el trato cruel a los niños que solicitan asilo.
Jeff es miembro del Comité de Asignaciones, donde preside el Subcomité de Interior, Medio Ambiente y Agencias Relacionadas; del Comité de Medio Ambiente y Obras Públicas, donde preside el Subcomité de Seguridad Química, Gestión de Residuos, Justicia Ambiental y Supervisión Regulatoria; del Comité de Presupuesto; del Comité de Reglamento; y del Comité de Relaciones Exteriores del Senado. También preside la Comisión Ejecutiva-Congresional sobre China. Él y su esposa, Mary Sorteberg, enfermera, llevan más de veinte años casados y tienen dos hijos, Brynne y Jonathan.
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